;Solemos aceptar que el ser humano es el animal mas evolucionado de la escala zoológica lo que lo coloca en la cima de las maravillas que la naturaleza ha producido en este planeta.
Habita zonas de climas muy diversos y de muy distintos paisajes geográficos. Si bien no es su medio habitual el agua, se mueve relativamente bien en ese elemento y también se eleva y atraviesa el aire imitando y superando a los pájaros. Su velocidad de traslación ha traspasado la barrera del sonido y haber puesto un hombre en la luna y traerlo de vuelta es una hazaña que ningún otro ser vivo puede realizar. Dos elementos que caracterizan al animal humano han permitido semejantes logros: una inteligencia brillante y una habilidad asombrosa. Combinadas, estas características produjeron un resultado que justifica, en buena parte, su orgullosa soberbia. Su inteligencia se origina en la particular conformación cerebral que ha adquirido gracias a determinada evolución de la vida en este planeta, igual que su habilidad se debe al hecho de poseer un cuerpo con especiales características surgidas de aquella evolución. Posiblemente una de las manifestaciones más llamativas que ilustran su inteligencia y habilidad es el desarrollo del lenguaje digital que le permite comunicarse con sus semejantes de un modo único, lo que lo diferencia notablemente del resto del reino animal.
La naturaleza humana dispone de un elemento asombroso: la fantasía. Campo que encuentra en la realidad creada una seria competencia. Lo que fue una mágica fantasía de Julio Verne ha sido superada por la tecnología en la práctica.
Creo que sabemos muy bien lo que es la fantasía y su poder creativo mágico. También conocemos la habilidad manual, que va siendo superada por la misma tecnología humana en las maravillas robóticas.En cambio referirnos a nuestra inteligencia trae aparejado algunos problemas. Quizás esto se deba a que la inteligencia es un concepto que afectivamente está unido al aspecto con el que pretendemos justificar nuestra supuesta superioridad. Es uno de los últimos reductos de nuestro maltrecho narcisismo. Un nido de hornero compite con holgura (en cuanto habilidad) frente a los orgullosos rascacielos teniendo en cuenta los instrumentos de unos y otros. Nuestra autoestima vuelve a recuperarse cuando exhibimos un circuito integrado, ejemplo de la habilidad tecnológica para miniaturizar.
La fantasía, ese parque que oxigena el espíritu, ha sido descartada como indicador de superioridad, posiblemente al asociar la magia de la ilusión con la locura, mas temida que despreciada.
¿Qué es la inteligencia?
Facultad, acción y efecto de entender. Capacidad de plantear, analizar y resolver problemas. Capacidad de pensar y producir argumentos.
Creo que no hay ninguna dificultad para aceptar estas definiciones. Empiezan serios inconvenientes en mantener el acuerdo si nos ponemos a profundizar en los problemas que esa inteligencia debe encarar. ¿Cuáles son los problemas básicos tanto del ser humano como de la sociedad humana?
Es un animal psicológicamente dividido que ni sabe y posiblemente ni quiere saber esto. Freud señaló que dentro de cada uno de nosotros hay una parte escindida, oculta y desconocida para su dueño.
La existencia del Inconsciente (la tercera herida -psicológica- al narcisismo humano) es aceptada ya por todas las ramas de la ciencia. Pero seguiremos discutiendo por mucho tiempo su contenido.
¿Por qué existe el Inconsciente y su desconocimiento?
Una respuesta es que el Inconsciente se oculta porque su dueño necesita ser aceptado y valorado por un otro semejante al que en realidad quiere someter. Mostrar sus verdaderas intenciones sería provocar el rechazo de aquél que, para colmo, pretende lo mismo. Si bien esta parece ser la política del avestruz que esconde la cabeza para no ver un peligro, existe un acuerdo tácito consensuado universalmente, de ocultar lo desagradable porque puede llegar a ser peligroso. Un barniz social de elegante hipocresía es la superficie de la vida social que, de este modo, quiere difundir una amable sensación de tranquilidad. Y no es necesario pensar demasiado para llegar a la conclusión que sin hipocresía la vida social sería más desastrosa aún.
Por medio de la autosugestión, la mentira se convierte en represión, la barrera que impide a la conciencia penetrar en el Inconsciente y a éste acceder a la conciencia. Pero el Inconsciente, mejor dicho, la motivación reprimida en el Inconsciente no desaparece jamás aunque debe aceptar una transacción dialéctica entre el Inconsciente que se quiere manifestar y la conciencia que no quiere que éste se manifieste. Nuestra conducta manifiesta es producto de esa transacción.
La inteligencia debe encarar los problemas que le plantea tanto el Inconsciente como lo conciente, interviniendo en el conflicto y en la transacción. Mantener oculta la intención del Inconsciente y perpetuar la división psicológica del sujeto a cuyo servicio está, es también una función de la inteligencia, otro de los problemas que debe resolver. De todo esto se puede deducir que la inteligencia es un instrumento cuyo aspecto manifiesto no es confiable ya que posee otro aspecto latente que es hipotético.
¿Cómo podemos, usando ese instrumento imprescindible, descubrir lo latente, conocer la totalidad del sujeto y que ese conocimiento sea confiable? Imposible salir del estado hipotético. La inteligencia de cualquiera que intente encarar este problema se encontrará en el mismo callejón sin salida. Esto señala la limitación de nuestra inteligencia, que no podemos dejar de tener en cuenta. Toda interpretación y descubrir lo latente es una interpretación, es solamente una hipótesis de trabajo para el punto de vista de la ciencia. Lo que es distinto del dogma que se maneja con verdades absolutas, indiscutibles.
Si la inteligencia es un instrumento que puede ser hábilmente usado. ¿Al servicio de qué o de quién está? ¿Quién es el titiritero que maneja sus delicados hilos? ¿Qué o quién se luce orgulloso con sus servicios? ¿Cuáles son las intenciones que motivan el uso de tan sofisticado instrumento?
El ser humano dispone para su comunicación con sus semejantes de un sofisticado código, producto también de su inteligencia y habilidad. Con su discurso intenta seducir al otro. Con suficiente poder querrá someterlo. Su inteligencia le ayudará en ambos sentidos. Para seducir al otro elabora argumentos que ocultan y disfrazan sus intenciones egoístas mientras elabora estrategias para obtener mas poder. El resultado es la demagogia en el discurso y el desarrollo tecnológico en la práctica concreta. La seducción y el poder es la meta, la que, con mayor o menor esfuerzo y, de acuerdo a las pretensiones que se tenga, a veces se alcanza.
La juventud y la belleza son elementos que compiten seriamente con la inteligencia y la habilidad si la meta es la seducción y el poder. La cultura ha agregado la riqueza material (dinero) como importante rival en esa competencia. Pero la riqueza material, la juventud y la belleza (que suelen ser dones naturales) necesitan de la inteligencia para alcanzar sus metas.
Posteado por: Manfredo Teicher | 8 noviembre 2010
Una condición humana
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Escrito en narcisismo
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