Posteado por: Manfredo Teicher | 9 noviembre 2010

Reportaje a Manfredo Teicher

Reportaje a Manfredo Teicher A propósito de la publicación de Teoría vincular del narcisimo,
Letra Viva, 2002 Por Jorge Alejandro Cabral

Usted habla en su libro sobre la lógica hegeliana y el narcisismo. La teoría vincular del narcisismo tendría sus bases en el narcisismo de Freud, la teoría de la comunicación y el concepto hegeliano del reconocimiento.
Freud da una definición perfecta sobre el narcisismo, en la primera página de “Introducción del Narcisismo” de 1914; pero en la segunda página cambia, colocando la megalomanía junto con el abandono del mundo exterior (personas y cosas). Esto no es posible. O hay megalomanía (delirio de grandeza) o hay abandono del mundo exterior. Si no hay objetos ni cosas, ni siquiera en la fantasía, ¿dónde está el objeto del que se siente más grande el megalómano? Si se cree más grande que otro, ¿dónde está ese otro? La primera definición, “el complemento libidinoso del egoísmo inherente a la pulsión de autoconservación que tiene todo ser humano normal” es una definición perfecta del narcisismo. Ahí se encuentran las dos pulsiones, la sexual (de conservación de la especie) y la de autoconservación. Las dos pulsiones forman el narcisismo. Freud da a entender que habría una etapa anobjetal y después vendría la relación objetal, que sería la salida del narcisismo. En mi opinión, toda relación objetal, todo vínculo, es narcisista. El narcisismo nos acompaña desde el comienzo. Entre el organismo en formación y la madre, ya hay un vínculo.
En la psiquis humana siempre hay un vínculo con alguien, con algún objeto significativo, en la fantasía o en la realidad. Freud dice que el psicótico abandona todo el mundo exterior (personas y cosas), para mí eso no es posible. Lo que Freud dice para el neurótico, que conserva el objeto en la fantasía, también le sucede al psicótico. No creo que haya diferencia en ese sentido entre la psicosis y la neurosis.

Hegel, en sus Lecciones sobre filosofía de la historia universal, reflexiona sobre los héroes históricos: Alejandro, César, Napoleón. Aquellas personalidades que cumplieron una razón histórica y que luego de ese cumplimiento pasan a ser “cáscaras vacías”. Su libro establece una relación entre narcisismo, ideal y poder.
Lo que persiguen ellos, Napoleón por ejemplo, es poder sobre los otros, así se aseguran el reconocimiento de los sometidos a ese poder (de su grupo de pertenencia). Alejandro, para mantener su poder, tiene que ceder ante sus subalternos. Pero todos luchamos para tener poder sobre algunos; principalmente sobre los objetos significativos. Todos queremos tener poder sobre otros, esa es la competencia narcisista. Si todos los mitos tienen como función instituir una ley social, la ley social del mito de Narciso indica que tenés que portarte bien con los demás y no ser arrogante. La transgresión de esa ley es el narcisismo perverso. El narcisismo perverso es el que desprecia al otro. No es que no le interesa, lo desprecia y lo quiere someter. Todo amor es narcisista. Amor, es el deseo de esclavizar al objeto amado.

¿El máximo de amor llevaría, como el mito de Narciso, a la muerte?
Eso es otro lío. La muerte ¿dónde metemos la muerte? En el mito esto está claro, él se muere enamorado de sí mismo. Ese es el castigo de los dioses. Pero Narciso lo que quiere es tener poder para dejar a todos fascinados y luego despreciarlos.

¿En las grandes tragedias de la humanidad, como el nazismo, usted vería un narcisismo perverso?
El narcisismo yo lo veo en todos lados. En nuestra relación, ahora, está el narcisismo. El narcisismo sublimado y el perverso, esas son las dos grandes diferencias. Enorme diferencia y fundamental en el vínculo. El vínculo es siempre narcisista pero puede haber un narcisismo perverso o uno sublimado. Este último respeta al otro, tiene en cuenta sus necesidades. O sea, yo necesito acá que usted me reconozca como algo valioso, que me respete, que me escuche. Usted también tiene esa necesidad y yo tengo que respetar eso. En los vínculos siempre esta el narcisismo presente. ¿Qué es el narcisismo? La necesidad de que otro lo reconozca como algo respetable (es la necesidad narcisista primordial). Eso es Hegel. La necesidad de recibir el reconocimiento. Yo agrego: de ser importante para aquel que es importante para uno (el objeto significativo). Esto después va a lo grupal, a lo social y a la competencia narcisista en el grupo y entre grupos.

Dentro de la lucha por el reconocimiento, el narcisismo y el grupo. ¿Cómo explicaría la religión, ya que hay intereses materiales que son más fáciles de entender, intereses profesionales, etc.?
Estoy de acuerdo con Freud en que es posible unir en el amor mayor cantidad de personas, siempre que afuera queden otras para descargar la agresión. Ese amor del que habla Freud es una consecuencia de intereses comunes aunque sea para defenderse de otros. ¿Que es un grupo de pertenencia? Una familia ideal donde todos los hermanos nos queremos entre nosotros (una familia ideal sociológica). Todos somos hermanos y hay padres ideales. En la religión hay un padre ideal que es Dios. Nos inventamos un padre ideal. Así como inventamos el grupo de pertenencia. El grupo de pertenencia es el intento de encontrar la familia ideal con intereses comunes. Hay un mecanismo psicológico, que es diluir el narcisismo individual en el grupo de pertenencia. Ahí se articula lo individual con lo social. En lo individual, yo soy lo más maravilloso que hay en el universo y por lo tanto merezco el reconocimiento incondicional de los otros. En diversas circunstancias puedo diluir mi narcisismo individual en el grupo de pertenencia, entonces ya no soy yo lo más maravilloso, sino que lo es mi grupo de pertenencia.

Recuerdo cuando se iba a formar la Asociación Psicoanalítica Internacional, Ferenczi dice que no hay que olvidarse de los pusilánimes que por el solo hecho de pertenecer a una organización ya se sienten necesarios.
Hitler fue un excelente psicólogo intuitivo. Llama la atención cómo un tipo común entra a un mitin y como va contagiando su entusiasmo de pertenecer a esa masa especial. Para pertenecer a un grupo, hay que aprender cuál es la consigna del grupo, cuál es la ideología, los códigos del grupo. Para que lo acepten hay que someterse a esos códigos. Esos códigos pueden ser muy bravos, como en el nazismo. Todo nacionalismo tiene algo de perverso porque desprecia a los otros. Igual que las religiones.

¿Usted tomaría a un nazi en tratamiento?
¿Por qué no? Si yo lo puedo ayudar, quizás lo puedo convertir en un tipo más sociable. No encontré ninguna diferencia ideológica entre la raza superior y el pueblo elegido; son ideologías paralelas.

Las migraciones ocupan un lugar de reflexión es su libro. Es un tema presente y es parte de su experiencia de vida. ¿Qué conclusiones, cuales son las ideas a las que llegó sobre este tema?
Yo salí de Alemania, mejor dicho, a mí me sacaron de Alemania, de donde nací, porque allí al hacerme judío no pude ser nazi. Me sacaron por razones políticas, una política muy cruel que es lo que suelen hacer los seres humanos cuando toman cierto poder, entonces arremeten contra los que se oponen a cierta ideología del grupo; una excusa para descargar toda la violencia que los seres humanos guardamos dentro.

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